REGLAS DEL ENCUADRE FOTOGRÁFICO (I)

REGLAS DEL ENCUADRE FOTOGRÁFICO

A la hora de tomar una fotografía, o mejor en el instante previo justo antes de pulsar el botón de disparo, aquello que vemos a través del visor tiene una fuerza que no sabemos explicar, pero es, sin duda, lo que nos hace decidirnos en capturar esa escena recogida en el pequeño espacio de nuestro visor. Sin darnos cuenta, a veces, nos decidimos por un encuadre desechando otro u otros. ¿Qué es lo que nos lleva a tomar esa decisión? Hay algo de misterio en ello pero podemos desentrañarlo. Estamos hablando de las reglas del encuadre en fotografía.

La regla de los tercios y la proporción áurea

regla-dos-terciosLa famosa regla de los tercios, seguramente conocida por todos pero no por ello innecesaria de recordar, consiste en dividir la imagen en tres tercios imaginarios horizontales y verticales. Los puntos de intersección de estas líneas marcan los puntos de interés de la foto, alejando el foco del centro de la fotografía. A cada uno de estos cuatro puntos de intersección lo llamamos puntos fuertes. Al hacer una foto, si sólo hay un único punto de interés, es mejor colocarlo en uno de los cuatro puntos fuertes en vez de hacerlo en el centro de la foto. Esto genera mayor atracción en el espectador que cuando el centro de interés está en el mismo centro .

En pintura, si trazamos una cuadrícula imaginaria sobre la mayoría de las obras pictóricas veremos que los elementos fundamentales del cuadro recaen sobre las intersecciones de la cuadrícula de los tercios: Los objetos interesantes recaerán siempre en esos puntos fuertes. Nuestras fotos se volverán más llamativas e interesantes si colocamos el protagonista de la escena en ésos lugares.

 Pero sigamos porque las intersecciones marcadas por las regla de los tercios no son los únicos puntos de interés donde colocar tu centro de interés.

Hablemos ahora de LA PROPORCIÓN ÁUREA.

Leonardo Pisano, conocido como Fibonacci, fue un matemático italiano que difundió en Europa el sistema de numeración árabe con base decimal y con un valor nulo (el cero). Fibonacci descubrió la Sucesión Numérica que, posteriormente, dio lugar a la proporción áurea.

La sucesión de Fibonacci se trata de una serie numérica: 0, 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55… infinita en la que la suma de dos números consecutivos siempre da como resultado el siguiente número (1+1=2; 13+21=34). La relación que existe entre cada pareja de números consecutivos se aproxima al número áureo 1,618034 (num. posterior/num. anterior) que se identifica con la letra Phi del abecedario griego.

 Apliquemos la lógica matemática a la imagen:

aurea1

Dibujamos un rectángulo en el que el valor de sus lados venga representado por dos números consecutivos de la serie de Fibonacci. Seguidamente hacemos divisiones consecutivas siguiendo esa misma serie decreciente hacia el uno:

aurea2

Si dibujamos una línea que una todos estos pequeños recuadros, quedaría algo así:

aurea3

La espiral resultante (conocida como Espiral de Oro) está siempre presente en la naturaleza: en las ramas de los helechos, en las conchas marinas, etc. Al componer una imagen siguiendo esta espiral nos resulta atractiva porque las proporciones que se obtienen nos parecen naturales.

La espiral de Fibonacci debe ser sólo una guía que nos ayude a componer y nunca una regla intocable que nos evite ser creativos. Muchas veces, componemos según la espiral de oro sin ser conscientes de ello, simplemente porque la composición que hemos creado nos ha parecido atractiva visualmente.

La proporción áurea nos ayuda a saber dónde situar el horizonte o los puntos más importantes. Lo importante es ser consciente de que no es una ley inviolable que en absoluto asegura una buena fotografía final. A veces puede salir una fotografía más atractiva visualmente rompiendo esta regla que siguiéndola, todo es cuestión de probar.

Pero o todo se acaba en la Regla de los Tercios. Los puntos generados por esta regla pueden parecer demasiado regulares para que llamen la atención al observador de la fotografía, de hecho las fotos más interesantes no son las que tienen los elementos situados exactamente en los puntos que define la Regla de los Tercios, sino aquellas que desplazan ligeramente los puntos de interés para que llamen la atención más al observador.

Hablemos de la regla de la Simetría Dinámica.

La regla de la simetría dinámica consiste en un método alternativo que nos permite calcular los puntos donde situar nuestro centro de interés para facilitar la atracción de las imágenes.

Para calcularlo, realizamos lo siguiente:

Sobre una foto trazamos una diagonal imaginaria que recorra la foto. Sobre la diagonal, dibujamos una recta que parte de uno de los vértices libres formando un ángulo de 90 grados sobre la diagonal.

simetrica1

La intersección de las dos rectas será uno de los puntos fuertes. Repitiendo la misma operación desde el otro vértice, tendremos el otro punto fuerte.

simetrica2 

Obtendremos los cuatro puntos , calculando los dos restantes a partir de la otra diagonal y repitiendo el proceso de manera simétrica.

simetrica3

En cualquier caso, siempre podremos ajustar el recorte en la edición de la fotografía a través de Photoshop o Lightroom, por ejemplo. construyendo una plantilla que nos ayude o usando las que vienen en algunos programas de edición fotográfica, de manera que ajustemos la imagen final a alguna de las reglas que más potencien el atractivo de la imagen final.

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